Notas principales: Bergamota, Lavanda, Jazmín y Sándalo.
Concentración eau de parfum al 40%
Recomendado para: Libra, Tauro y Piscis. Artistas, modelos, banqueros, actores, místicos, diplomáticos y comerciantes.
Atrae: Deseo, amor, belleza, arte, pulcritud, elegancia y buenas finanzas.
Descripción:
Hay un momento en que el cielo se tiñe de rosa y malva, justo antes de que caiga la noche: es el instante en que Venus, la estrella del atardecer, parpadea con su promesa de amor y misterio. Esta fragancia nace de esa luz tenue y seductora, de la belleza que no necesita presentarse porque simplemente existe.
La Bergamota se abre como una sonrisa luminosa, fresca y ligeramente amarga, que despeja el aire y prepara el alma para lo que está por llegar. Es la claridad del cielo al atardecer, un preludio vibrante que despierta todos los sentidos.
La Lavanda aporta su serenidad herbácea y su aroma limpio, casi etéreo, como una brisa que acaricia campos en flor. Enseguida se entrelaza con el Jazmín, flor nocturna y embriagadora, cuya dulzura profunda y sensual evoca el calor de la piel. Juntas tejen un diálogo perfecto entre la calma y la pasión, entre lo celestial y lo terrenal.
El Sándalo derrama su aroma enigmático, una madera sagrada que funde todas las notas en un abrazo persistente y reconfortante. Su textura aterciopelada permanece en la piel como un recuerdo imborrable, añadiendo profundidad y una elegancia serena que invita a quedarse.
Venus I no es un perfume que se lleva, sino que se habita. Está hecho para quien encuentra su fuerza en la delicadeza y su misterio en la luz. Una fragancia floral, sofisticada y cautivadora, que convierte a quien la usa en el centro de su propio firmamento.
Notas principales: Bergamota, Lavanda, Jazmín y Sándalo.
Concentración eau de parfum al 40%
Recomendado para: Libra, Tauro y Piscis. Artistas, modelos, banqueros, actores, místicos, diplomáticos y comerciantes.
Atrae: Deseo, amor, belleza, arte, pulcritud, elegancia y buenas finanzas.
Descripción:
Hay un momento en que el cielo se tiñe de rosa y malva, justo antes de que caiga la noche: es el instante en que Venus, la estrella del atardecer, parpadea con su promesa de amor y misterio. Esta fragancia nace de esa luz tenue y seductora, de la belleza que no necesita presentarse porque simplemente existe.
La Bergamota se abre como una sonrisa luminosa, fresca y ligeramente amarga, que despeja el aire y prepara el alma para lo que está por llegar. Es la claridad del cielo al atardecer, un preludio vibrante que despierta todos los sentidos.
La Lavanda aporta su serenidad herbácea y su aroma limpio, casi etéreo, como una brisa que acaricia campos en flor. Enseguida se entrelaza con el Jazmín, flor nocturna y embriagadora, cuya dulzura profunda y sensual evoca el calor de la piel. Juntas tejen un diálogo perfecto entre la calma y la pasión, entre lo celestial y lo terrenal.
El Sándalo derrama su aroma enigmático, una madera sagrada que funde todas las notas en un abrazo persistente y reconfortante. Su textura aterciopelada permanece en la piel como un recuerdo imborrable, añadiendo profundidad y una elegancia serena que invita a quedarse.
Venus I no es un perfume que se lleva, sino que se habita. Está hecho para quien encuentra su fuerza en la delicadeza y su misterio en la luz. Una fragancia floral, sofisticada y cautivadora, que convierte a quien la usa en el centro de su propio firmamento.